Los bancos andorranos aplican procedimientos de compliance estrictos, comparables a los de los principales centros financieros europeos. Para abrir una cuenta suelen exigirse: copia del pasaporte, justificante de domicilio, una explicación detallada del origen de los fondos (rentas del trabajo, venta de un negocio, herencia, etc.), certificados fiscales del país de residencia anterior y, si procede, un plan de negocio o las cuentas auditadas de la sociedad. El motivo de rechazo más frecuente es un expediente incompleto o contradictorio sobre el origen del capital. Como la cuenta suele necesitarse antes incluso de solicitar la residencia —para realizar el depósito obligatorio de 50.000 € en la AFA—, conviene iniciar la preparación del compliance con antelación, en paralelo a la tramitación jurídica de la residencia o de la sociedad, y utilizar, si es posible, canales de transferencia verificados a través de bancos colaboradores.


