Andorra atrae por los tipos impositivos más bajos de la región —IRPF hasta el 10%, Impost de Societats del 10%, IGI del 4,5%, sin impuesto de sucesiones ni patrimonio—, pero exige una inversión considerable (desde 400.000-1.000.000 €) y no da acceso a Schengen ni a la nacionalidad de la UE. España ofrece el régimen Beckham con un tipo del 24% para trabajadores recién llegados y acceso pleno a la UE, aunque la fiscalidad general es elevada para los residentes ordinarios. Portugal, tras la reforma del NHR, mantiene ventajas limitadas para determinadas profesiones, y el acceso a Schengen y a la nacionalidad de la UE llega antes (5-6 años en Portugal frente a 20 años en Andorra). La elección depende de las prioridades: si lo esencial es minimizar impuestos y preservar la privacidad, Andorra sigue siendo una opción sólida; si importan la movilidad dentro de la UE y una naturalización más rápida, conviene valorar España o Portugal. Las soluciones óptimas a menudo combinan varias jurisdicciones a la vez.


