A diferencia de algunos programas europeos de «golden visa», Andorra no ofrece la nacionalidad rápida por inversión. La residencia —activa o pasiva— otorga únicamente el derecho a vivir en el país; para la naturalización es necesario residir de forma continuada al menos 20 años (existen plazos reducidos para determinadas categorías, como los nacidos en Andorra o casados con nacionales andorranos). Durante todo ese periodo es fundamental no interrumpir la residencia legal, cumplir los requisitos de estancia mínima y mantener una conducta intachable. La legislación andorrana exige, además, renunciar a la nacionalidad anterior en la mayoría de los casos, ya que la doble nacionalidad se reconoce de forma limitada. Para inversores y empresarios que apuestan por una residencia a largo plazo, resulta clave diseñar desde el primer día una estrategia de residencia continuada y coherente con los futuros requisitos de naturalización.


