El cliente, consultor estadounidense con ingresos de clientes extranjeros, quería vivir legalmente en Barcelona mientras seguía trabajando en remoto, sin constituir una empresa española ni cambiar de empleador.
Verificamos que sus ingresos cumplían el requisito (unos €2.800 mensuales en 2026), reunimos la acreditación de experiencia y cualificación, la estructura de su cartera de clientes, y presentamos la solicitud del visado de teletrabajo internacional a través de la UGE, lo que permitió obtener directamente un permiso de tres años. En paralelo, tramitamos su acceso al régimen fiscal Beckham.
Resultado: el cliente obtuvo la residencia por 3 años con posibilidad de renovación hasta 5, con sus ingresos extranjeros tributando al tipo reducido del 24%.
La lección: conviene tramitar el visado de nómada digital desde dentro de España — ahorra un año de espera y da acceso al régimen fiscal favorable.


