Un cliente que se convirtió en residente fiscal español tenía cuentas en bancos ucranianos y chipriotas por más de 50.000 € y desconocía la obligación de presentar el Modelo 720. Realizamos una auditoría de todos los activos extranjeros por categoría (cuentas, valores, inmuebles), preparamos y presentamos la declaración dentro del plazo (31 de marzo), y verificamos su coherencia con la futura declaración de IRPF y un eventual Impuesto sobre el Patrimonio. Gracias a la presentación completa y a tiempo, el cliente evitó sanciones por no declarar, y el antiguo régimen sancionador desproporcionado, anulado tras las sentencias del Tribunal de la UE, ya no resulta aplicable al presentar la declaración correctamente.


