Desde 2023, los autónomos en España pagan las cuotas de la Seguridad Social bajo el régimen RETA en función de sus rendimientos netos reales previstos, y no de una base elegida libremente como antes. El sistema se articula en 15 tramos repartidos en dos tablas: la tabla reducida para ingresos de hasta 1.700 €/mes y la tabla general para ingresos superiores. Los rendimientos netos se calculan como ingresos menos gastos de la actividad menos la reducción adicional del 7% para autónomos persona física (3% para autónomos societarios). Cada tramo tiene una base mínima y máxima de cotización, dentro de la cual el autónomo elige un importe concreto. Al final del año, la Seguridad Social contrasta la previsión con los ingresos reales declarados en el IRPF: un impago genera un recargo del 10% el primer mes y del 20% a partir de entonces, mientras que el exceso pagado se devuelve. A los recién llegados les conviene dejar margen, eligiendo un tramo algo superior a su previsión, para evitar sanciones en la regularización.


