Un consultor de TI de Valencia quería trasladar su actividad a Andorra y obtener la residencia activa por cuenta propia. Tramitamos la autorización de inversión extranjera, constituimos una Societat Limitada (SL) con capital de 3.000 €, garantizamos la participación mayoritaria del cliente, formalizamos un local de más de 20 m² y preparamos las pruebas de actividad económica real —requisito ineludible tras el endurecimiento del control de sociedades sin sustancia—. El cliente abonó la aportación obligatoria de 50.000 € y obtuvo el permiso de residencia y trabajo, con la obligación de permanecer más de 183 días al año para adquirir residencia fiscal.


